¿Es posible un trabajo digno en la cultura?
Conversaciones urgentes sobre contratación y legislación cultural en Colombia
En el sector cultural, muchas veces hablamos de creación, pasión y vocación. Pero pocas veces hablamos de contratos, seguridad social, jornadas laborales o derechos básicos. Sin embargo, esas conversaciones son cada vez más urgentes.
En esta edición de El Camello del Arte, realizamos la charla ¿Es posible un trabajo digno en la cultura?, un espacio de conversación junto a integrantes del sindicato MUTAR. A lo largo del encuentro se abordaron temas como los tipos de contratos, las prácticas laborales no reguladas, los procesos de denuncia y los cambios que proponen el Proyecto de Ley 395 de 2025 y el artículo 41 de la reforma laboral para trabajadores del arte y la cultura.
Un sector atravesado por la informalidad
Gran parte de quienes hacen parte del ecosistema cultural y creativo (artistas, técnicos, gestores, productores, trabajadores de la cultura y personas que han construido sus oficios desde la práctica y la experiencia) han vivido situaciones similares: pagos tardíos, jornadas poco claras, contratos ambiguos o ausencia de garantías básicas. Muchas veces estas problemáticas se normalizan porque “así funciona el sector”.
A partir de estas experiencias han comenzado a surgir discusiones y propuestas enfocadas específicamente en las condiciones laborales dentro del sector cultural. Una de ellas es el Proyecto de Ley 395, que busca regular aspectos relacionados con las contrataciones laborales en las artes y la cultura. En paralelo, distintos sindicatos y organizaciones culturales también están impulsando modificaciones al artículo 41 para avanzar en procesos de regularización de contratación.
Más que discusiones aisladas, estos procesos responden a una crisis estructural que afecta especialmente a quienes trabajan desde la independencia o la informalidad, evidenciando la necesidad de construir herramientas que reconozcan el trabajo cultural como un trabajo, que como cualquier otro, tiene derechos y garantías.
La importancia de conocer nuestros derechos
Uno de los puntos más repetidos durante el encuentro fue la necesidad de informarse antes de que ocurra un problema laboral. Muchas veces las conversaciones sobre derechos aparecen cuando ya existe un conflicto: un pago incumplido, un contrato injusto o una situación de vulnerabilidad.
Por eso, conocer las herramientas legales también aparece como una forma de cuidado colectivo. Entender cómo funciona un contrato, qué implica una prestación de servicios o cuáles son las obligaciones de un empleador, puede marcar una gran diferencia.
A partir de ahí, la conversación también abrió preguntas sobre la organización colectiva dentro del sector cultural. Aunque existen múltiples iniciativas y sindicatos en áreas como las artes plásticas, audiovisual, teatro y música, todavía persisten muchos prejuicios alrededor de estos espacios. Algunas personas mencionaron que quienes participan en procesos organizativos pueden llegar a ser excluidos o señalados dentro del medio cultural, reflejando cómo aún existe resistencia frente a formas colectivas de defensa laboral.
Contratos, seguridad social y vacíos legales
Dentro de ese panorama, uno de los temas centrales fue la diferencia entre contratos laborales y contratos por prestación de servicios.
Se explicó que la prestación de servicios corresponde a un contrato civil, aunque en muchos casos las condiciones reales de trabajo terminan funcionando como una relación laboral. Ahí aparece uno de los grandes vacíos legales: existen dinámicas de subordinación, horarios definidos y obligaciones constantes, pero sin las garantías de un contrato laboral.
Frente a esto, las discusiones actuales plantean la necesidad de establecer acuerdos escritos, claros y precisos que especifiquen condiciones de tiempo, modo, lugar, duración y formas de pago. También se habló sobre la importancia de reconocer la naturaleza intermitente del trabajo cultural sin que esto implique perder derechos o acceso a garantías básicas.
Otro punto importante tiene que ver con la seguridad social. Durante el encuentro se mencionó la necesidad de que incluso quienes ganan menos de un salario mínimo puedan acceder proporcionalmente a este derecho, entendiendo que gran parte del sector cultural trabaja bajo dinámicas económicas inestables.
Precisamente frente a este tipo de problemáticas, una parte importante de la conversación se centró en entender qué proponen actualmente el Proyecto de Ley 395 de 2025 y el artículo 41 de la reforma laboral para el sector cultural.
El Proyecto de Ley 395, que actualmente continúa en trámite legislativo, busca dignificar el trabajo artístico y evitar que figuras como la prestación de servicios sean utilizadas para ocultar relaciones laborales. Entre sus propuestas están el reconocimiento de la relación laboral en proyectos artísticos, garantías de pago para trabajadores vinculados a convocatorias públicas y protección frente al uso no autorizado de voz, imagen o gestos mediante inteligencia artificial.
Por su parte, el artículo 41, ya aprobado dentro de la reforma laboral y pendiente únicamente de sanción presidencial, propone la creación del “Contrato Laboral Cultural” , reconociendo la naturaleza intermitente del trabajo artístico y la necesidad de construir mecanismos de seguridad social acordes a las dinámicas del sector. Actualmente, las discusiones se centran en su reglamentación e implementación dentro del sector cultural.
El camino hacia un trabajo digno en la cultura no se construye desde la resignación, sino desde la información, la organización y el reconocimiento de los derechos laborales dentro del sector. Iniciativas como el Proyecto de Ley 395 y las discusiones alrededor de la reforma laboral representan una oportunidad para comenzar a erradicar dinámicas de precarización, formalizar la intermitencia del trabajo cultural y avanzar en una deuda histórica con quienes sostienen la cultura todos los días.
Esta conversación hace parte de nuestra franja El Camello del Arte, un espacio mensual gratuito donde podrás aprender y compartir alrededor de temas relacionados con la gestión, creación y el reto de construir un ecosistema cultural justo y sostenible.

Redactado por Luisa Silva
Editado por Camila Soriano