¿Cómo afrontar la migración desde la poesía?

Una conversación entre Rocío Cely, directora y fundadora de Sincronía Casa Editorial, Patricia Simonson, profesora de Literatura en la UNAL y Alexandra Tito, estudiante en Gestión Cultural y voluntaria de Casa Diáspora. 

La literatura debe muchas de sus obras a la migración. El intercambio de ideas entre distintas culturas es uno de los motores principales para la creación poética. En nuestra franja de charlas de marzo “Encuentros migrantes: Bogotá a lomo de vencejo” reflexionamos sobre cómo diferentes escritoras articulan su experiencia migrante dentro de la poesía, y buscamos elementos en común que atraviesan sus obras. Invitamos a Patricia Simonson y Rocío Cely para profundizar en cómo la carrera literaria de algunas autoras ha sido impactada por la migración. 

Rocío Cely es la directora y fundadora de Sincronía Casa Editorial desde donde se ha orientado hacia la publicación de poesía escrita por mujeres latinoamericanas con un enfoque feminista, queer y antirracista. La segunda invitada, Patricia Simonson, es profesora de literatura en la UNAL. Es originaria de Estados Unidos, aunque ha vivido por varios años en Francia y Colombia. Esta experiencia vital le ha dado una sensibilidad particular sobre los temas de migración. 

Rocío Cely nos presentó a tatiana de la tierra, una escritora colombiana y migrante que vivió en Estados Unidos. Su vida fue atravesada por la interseccionalidad: era migrante, gorda y lesbiana. La editora comenta que la discriminación que sufría, lejos de desanimar a la poeta, la motivó a seguir escribiendo y a fundar la revista latina lésbica Esto no tiene nombre(1991-1994). Este último esfuerzo responde a su anhelo por fomentar una comunidad lésbica y latina unida. Desde su faceta creativa y su trabajo editorial, tatiana de la tierra quiso crear espacios para la visibilización de las disidencias sexuales hispanoamericanas. Para presentarnos la poética de la autora, Rocío Cely nos leyó el poema “Visiones de Colombia, un poema de amor”(2022). Incluyo las estrofas finales, cortesía de la editorial. 

nadie te conoce como yo
jeeps corriendo por carreteras en las montañas
aguardiente barato en las cantinas de los pueblos
mochilas puntadas con sabiduría de los Arhuacos
cebolla verde tan larga como mi brazo
McDonald’s debutando en Bogotá
machetes oxidados
caballos cansados
ciudades perdidas

donde sea que yo estoy
mi lengua se retuerce
se impacienta
se me pega en el cielo de la boca

si no fuera por pensar en ti
no sería capaz de hablar. 

Redonda y radical (2022)

Por su parte, Patricia Simonson nos leyó sus traducciones de la obra de Naomi Shihab Nye, una poeta de múltiples premios entre ellos el Poetry Foundation’s Young People’s Poet Laureate. La migración la atraviesa: su madre era estadounidense y su padre, palestino, además vivió muy conectada con la población mexicana al residir en Texas. En sus poemas las referencias a la cultura árabe se manifiestan en los pequeños gestos que marcan la nostalgia heredad de su ascendencia migrante. Por ejemplo, va desde alusiones a la hospitalidad y los topónimos árabes hasta mezclar los idiomas árabe e inglés. 

En la conversación sobre la poesía en el evento destacamos tres elementos: la lengua, tejer un comunidad y la cultura culinaria. Veíamos cómo había una defensa por la lengua materna, a la vez había una reapropiación e imposición sobre la segunda lengua. Además, notamos una exploración sobre las conexiones íntimas en otro territorio y una conciencia explícita sobre la pertenencia identitaria en una comunidad. Por último, es recurrente el tema de la cocina tradicional, y no es de extrañar pues al migrar se rompe con varias de las rutinas: ya nada es lo mismo, ni siquiera tu desayuno está intacto. Así, las papayas se hacen con la voz de tatiana de la tierra y los tés en la de Naomi Shihab son elementos clave para entender la experiencia migratoria en la poesía. 

Para reflejar estos temas y terminar nuestro conversatorio, lxs participantes y el público hemos querido componer el siguiente poema colectivo. 

Identidad como tinaja colmada de agua 

Todavía no estoy segura de quién soy.
Extranjera en el país de mi mamá,
alejada de las tradiciones de mi papá.
Una lengua que se bifurca entre lo que se añora
y lo que existe en este instante.

Estar en casa
home heim chez,
moi – una elección.
Las palabras son migrantes que se van transformando
a través de la nueva cultura.

Un sangretoro come
papaya, un silencio
verde lo rodea.
Yo lo veo moverse, estoy
quieto, soy otro
pájaro pensativo.
Me llamo el palabrero.
Una lengua es un color
es un recuerdo. 

Llegó a la hora indicada al aeropuerto,
lo recibí muy amablemente para llevarlo
a conocer la ciudad.
Se sintió muy bien a pesar del cambio de idioma y de país.

En la maleta entró todo menos Colombia.

 

 

Bibliografía: 

 

Redactado por Alexandra Tito

Editado por Daniela Güiza.



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