¿Cómo aportan las residencias y laboratorios a la formación de artistas y activistas?
Una conversación entre la residencia R.A.R.O. Bogotá, el laboratorio de Fundación Artemisas y la Residencia Creativa de Diáspora Ideas Migrantes.
El arte y el activismo se entrelazan constantemente y actúan como catalizadores de transformaciones sociales profundas. En el conversatorio «¿Cómo aportan las residencias y laboratorios a la formación de artistas y activistas?», gestoras y residentes dialogaron sobre estos formatos, sus diferencias y, sobre todo, el impacto que tienen en la formación de artistas como agentes de cambio.
R.A.R.O. Bogotá (Residencias Artísticas Raramente Organizadas) es un programa internacional que rompe con la idea tradicional de residencia. No tiene un espacio físico, sino una red de talleres de artistas locales que acogen a lxs residentes en sus espacios. Por su lado, la Fundación Artemisas propone una metodología híbrida entre arte, comunicación y política. Aquí, se articula un laboratorio de pensamiento democrático que trabaja con medios, activistas, artistas, investigadores y organizaciones sociales. Mientras tanto, Diáspora Ideas ofrece una experiencia interdisciplinar para investigadores, artistas y gestorxs culturales con proyectos enfocados en migración.
Para iniciar se aclaró cómo las residencias y los laboratorios, tienen naturalezas distintas. Las residencias, a menudo, son procesos largos e inmersivos que invitan a conocer y explorar nuevos contextos fuera del territorio y la cotidianidad propia. Los laboratorios, por su parte, se concentran en momentos puntuales de exploración y reflexión, por lo general de carácter colectivo y pueden ser o no presenciales. A pesar de estas diferencias, ambos formatos comparten la premisa de invitar a lxs participantes a salir de su rutina y crear desde el intercambio de ideas y la diferencia de perspectivas.
Entonces, ¿qué sucede cuando un/a artista o activista vive esta experiencia? Lxs participantes coincidieron en que estos espacios les permiten salir de su zona de confort. Al hacerlo, se abren rutas para mirar desde otro lugar, para construir pensamiento crítico y, muchas veces, para encontrar aquello que no sabían que estaban buscando. La residencia o el laboratorio no son solo un punto de partida, sino también uno de llegada. A veces, lo que se descubre es una voz, una causa, o un reencuentro con su cuerpo, identidad o territorio.
Los tres proyectos invitados al conversatorio son una prueba de que estos espacios no solo están transformando la forma de crear, sino también la forma de habitar lo político desde el arte y de explorar espacios alternativos de formación. Aunque los tres programas tienen metodologías distintas, coincidieron en algo esencial: son espacios que potencian la creatividad y el pensamiento crítico.
En definitiva, cada residente debe vivir su proceso a su manera: algunxs encuentran en el silencio el espacio para crear, mientras que otrxs necesitan del trabajo colectivo, la exploración y la investigación para hacerlo. Por eso, el éxito de estos programas radica en la capacidad de escuchar y entender las necesidades individuales de lxs residentes. El compromiso es clave, tanto de la organización para ofrecer una experiencia valiosa, como del artista para aprovechar al máximo la oportunidad. Estos procesos no ofrecen respuestas definitivas, pero sí proporcionan las herramientas para que cada persona fortalezca su camino y sus proyectos.
En resumen, las residencias y los laboratorios permiten mucho más que producir obra o proyectos, posibilitan encuentros. Son espacios para construir desde la diferencia, para imaginar colectivamente, para conversar y pensar sin el afán de la cotidianidad. En ellos, se siembran preguntas que tal vez no tengan respuestas inmediatas, pero que sí transforman la forma en la que pensamos, sentimos y creamos. Así que, si buscas una manera de profundizar en tu práctica artística y política, una residencia puede abrirte nuevas perspectivas. No se trata solo de cambiar de lugar, sino de permitirte cambiar de mirada. ¿Conoces este tipo de experiencias formativas, quisieras saber más sobre estos espacios?
Conoce más sobre los proyectos invitados a través de sus redes sociales. Esta charla hizo parte de nuestra franja gratuita de conversaciones El camello del arte, acompáñanos el último jueves de cada mes para conversar sobre gestión, creación y el reto de construir un ecosistema cultural justo y sostenible.

Redactado por Alejandra González
Editado por Camila Soriano