La poesía punjabi encontró un hogar en Bogotá
En nuestra franja de Encuentros Migrantes vivimos una noche de intercambio cultural a través de la lectura de poemas de Azmi Haq, poeta pakistaní; en conjunto con María Cecilia Sánchez, actriz y productora colombiana; y Esteban Hütter, fotógrafo y realizador audiovisual paraguayo.
La poesía tiene la capacidad de hacer visible lo invisible, de nombrar las heridas y las esperanzas que atraviesan a las ciudades y a las personas. Para Azmi Haq, su ciudad natal y Bogotá se convirtieron en espejos que se reconocían mutuamente. La lectura de sus poemas en punjabi, inglés y español abrió un territorio donde las palabras se sentían vivas, cargadas de una fuerza que no se limitaba a describir, sino que transformaba a quienes las escuchaban.
Lo que ocurrió esa noche no fue una simple traducción; María Cecilia Sánchez, desde su sensibilidad actoral interpretó los poemas en español como si cada palabra fuera propia. Este ejercicio de traducción conjunta se enriqueció con la voz de Esteban Hütter, quien desde su visión como migrante conectaba con el sentir de Azmi. Entre los tres y junto con las preguntas e intervenciones de los y las asistentes construyeron una experiencia que permitió tender puentes entre lenguas y sensibilidades.
La conversación giró en torno a la lengua, la pertenencia y la comunidad. Azmi compartió cómo su escritura se reparte entre el punjabi, que le permite nombrar lo íntimo y personal, y el inglés, que se convierte en vehículo para lo cotidiano y lo externo. En sus palabras, cada idioma abre un registro particular, un territorio emocional distinto.
También fue un espacio para conversar sobre el hecho de migrar. , Azmi afirmó: “su ciudad también es mi ciudad”, reconociendo en Bogotá no solo un escenario, sino un lugar que ahora también lo habita e inspira y donde proyecta quedarse y no solo estar de paso.
Después de cada lectura, el público pudo preguntar, conversar y dialogar con el autor. El evento se transformó en un círculo íntimo alrededor de la poesía. La experiencia dejó una reflexión abierta: la poesía no es un territorio fijo, sino un tránsito entre culturas, lenguas, territorios y cuerpos. La obra de Azmi nos recordó que el lenguaje no solo describe el mundo, también lo transforma; y que, al migrar, las palabras se convierten en una casa compartida, capaz de abrir territorios comunes en medio de la diferencia.
Lienzo para punzadas interminables de hambre
Poema de Azmi Haq
Riqueza hambrienta,
Pandillas aún más hambrientas
Pintando la ciudad,
¡Inagotables punzadas de hambre!
Hedor a pobreza,
Que envuelve la tierra
Intoxicada,
Núcleo que retumba,
No añadas más,
¡Gore sin fin!
Extraño impacto –
Vendedores más extraños
Empujando,
copiosas dosis de dolor –
Lluvia taciturna,
Disfrazando huellas saladas
en mejillas tan jóvenes –
Lienzo para graffiti,
Propiedad de pandillas –
Ciudad de,
¡Interminables punzadas de hambre!

Redactado por Alejandra González
Editado por Camila Soriano