¿Quién construye el conocimiento en internet?
Una conversación sobre quién crea, comparte y preserva la información.
Hoy encontrar información toma apenas unos segundos. Una búsqueda en internet o una consulta a una herramienta de inteligencia artificial suele ser suficiente para obtener una respuesta. Pero esa facilidad da la ilusión de que toda la información hoy está disponible y a la mano pero, ¿esto es en realidad así?, ¿seguimos teniendo acceso a las fuentes que hacen posible ese conocimiento?
Con esa inquietud nos reunimos en una nueva sesión de Encuentros Migrantes junto a Eduardo Febres, líder de la Biblioteca Abierta Venezolana (BibAV), y Nathaly Montoya Ariza, del Programa de Tecnologías y Comunidades de Wikimedia Colombia. La conversación fue moderada por Rogmy Armas y abrió un espacio para pensar cómo circula la información en internet, quién la organiza y preserva, y qué papel pueden tener las comunidades en la construcción de la memoria digital.
Las bibliotecas digitales ocuparon buena parte del diálogo. En un momento donde gran parte de nuestras búsquedas pasan por plataformas privadas, estos espacios siguen ofreciendo algo que parece cada vez más difícil de encontrar: acceso a las fuentes. No solo permiten consultar un libro o un documento; también hacen posible conocer su origen, recorrerlo y construir nuestras propias preguntas.
BibAV nació justamente de esa inquietud. Durante sus investigaciones, Eduardo Febres encontró una y otra vez obras de autores venezolanos que eran difíciles de localizar. Algunas aparecían dispersas entre distintas plataformas y otras dependían de los criterios de búsqueda con los que se organizaba la información. El proyecto surgió como una forma de reunir esas publicaciones y facilitar el acceso a un patrimonio bibliográfico que muchas veces permanece invisible.
La historia de BibAV también abrió una reflexión sobre la apropiación cultural. Preservar libros y documentos no responde únicamente a la necesidad de organizar información. También es una manera de cuidar la memoria, fortalecer el vínculo con una comunidad y garantizar que esas obras sigan estando disponibles para quienes las necesiten.
Internet no solo necesita información; también necesita procesos de cuidado.
Wikimedia llevó la conversación hacia otra dimensión del problema. Detrás de plataformas como Wikipedia existe una comunidad de personas que crea, revisa y actualiza información todos los días. Uno de los proyectos que hace parte de este ecosistema es Wikidata, una base de datos abierta que permite organizar información para que cualquier persona pueda consultarla, reutilizarla y enriquecerla. Ese trabajo no ocurre de manera automática. Los contenidos pasan por procesos de revisión, discusiones entre editores y verificación de fuentes.
En un escenario donde cada día se producen millones de datos, la curaduría adquiere un papel cada vez más importante. No basta con que la información esté disponible; también importa saber de dónde viene, quién la documentó y bajo qué criterios fue incorporada.
Tanto BibAV como Wikimedia existen gracias a personas que deciden aportar tiempo y conocimiento para que otros puedan acceder a ellos. Editar un registro, completar la información de una obra o verificar una fuente puede parecer un gesto pequeño, pero también es una forma de construir conocimiento y garantizar el acceso público a este.
Como conclusión de este espacio podemos decir que el desafío ya no es solo acceder a la información, sino también a las fuentes que la hacen posible. En un momento donde grandes corporaciones buscan monopolizar y privatizar el acceso al conocimiento, proyectos como BibAV y Wikimedia recuerdan la importancia de preservar el patrimonio bibliográfico, reconocer a quienes producen conocimiento y construir espacios donde este siga siendo abierto, verificable y compartido.
